Breitling Emergency II

El Breitling Emergency II, la segunda y muy evolucionada versión del Emergency que Breitling presentó en 1995, el primer reloj-baliza de pulsera del mundo. Normalmente, cuando nos referimos al término Alta Relojería, solemos asociarlo inexcusablemente a un movimiento mecánico. En mi opinión no tiene porque ser así, ya que este concepto de relojería de muy alta gama tiene más que ver con el nivel general de calidad de todos sus elementos que en la forma de implementarlos. Prueba de ello, es que desde la aparición de los movimientos de cuarzo, marcas líderes como Patek Philippe, Vacheron Constantin o Audemars Piguet, siempre han contado y cuentan en su catálogo relojes con este tipo de movimiento, aunque eso sí, aplicados casi siempre en relojes femeninos.

 

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El Breitling Emergency es un caso muy peculiar, ya que se trata de un reloj equipado con un movimiento de cuarzo de última generación, con una mezcla de indicaciones analógicas y digitales, y con un uso lógico, casi exclusivamente profesional, derivado de su capacidad de emitir simultáneamente una señal de emergencia vía satélite en dos frecuencias distintas. Este es el reloj ideal, y sin competencia en el mercado actual, para practicantes de actividades extremas, especialmente en entornos marinos, aéreos o de alta montaña.

Dada la finalidad profesional del Emergency, algunos parámetros por los cuales normalmente valoramos un reloj, especialmente la comodidad de uso que generan su tamaño o grosor, aquí no tienen razón de ser ya que debe prevalecer ante todo la funcionalidad. Dicho esto, nos encontramos ante un reloj con una caja de 51 milímetros de diámetro, con un grosor más que considerable y fabricado enteramente en titanio de grado 5, con acabado satinado en todas sus partes.

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El gran diámetro de Emergency II viene obligado por cuestiones irrenunciables de legibilidad y su grosor condicionado por las antenas que alberga, que apreciamos en la zona inferior de la carrura, y de la cual hablaremos más adelante. Con estos condicionantes, la elección del titanio es prácticamente obligatoria ya que su peso específico es casi la mitad que la del acero, a lo que añade sus propiedades antimagnéticas y analérgicas.

La otra cara de la carrura del Emergency II alberga, también en la parte inferior, la segunda antena. En el centro se alojan los contactos del cargador de su batería recargable, un elemento indispensable para proporcionar la potencia necesaria para la emisión correcta de las señales de emergencia, lo cual no es capaz de generar una pila convencional.

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El fondo de la caja, también realizado en titanio, es totalmente opaco y carece del típico cristal de zafiro que permite observar el movimiento del reloj. Esto tiene una lógica absoluta ya que por una parte no hay nada interesante que ver y por otra, este fondo opaco sirve para grabar toda una serie de inscripciones técnicas que en este reloj son de suma importancia.

Leeremos el número de serie individual del reloj, la clasificación de homologación de emisiones, la fecha en la cual debemos cambiar la batería, y lo más importante, un WARNING a cada lado, a la altura de las antenas, que nos recuerda que el Emergency II no es ningún juguete y que sus antenas solo deben desplegarse en caso de emergencia real.

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Si activamos dichas antenas, ya sea por error o por jugar, no solo pondremos en marcha una serie de mecanismos de rescate muy complejos y costosos, sino que ello acarreará que incurramos en un delito por falsa alarma, lo cual nos conllevaría serias consecuencias legales.

La hermeticidad del Emergency II es de 5 bares, suficientes para actividades aéreas y terrestres pero solo válidos para actividad marina de superficie. En este sentido hubiera esperado más de este reloj, pero si tenemos en cuenta las numerosas partes móviles de su coraza externa se entiende la dificultad de incrementar esta cifra.

Podemos elegir el Emergency II con brazalete de titanio o con correa de caucho. Su peso total, sin contar la pulsera, es de 140 gramos, una cifra ciertamente contenida si tenemos en cuenta sus dimensiones y a la cual contribuye positivamente la elección del titanio como material de base.

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Las indicaciones de la hora y los minutos se muestran en la esfera de este Breitling Emergency II de forma analógica, mediante dos agujas centrales. Ello es totalmente coherente con la practicidad de lectura ya que el tiempo real siempre lo consultamos de forma relativa, en referencia a cuanto ha transcurrido o a cuanto falta hasta un evento determinado. La proximidad o lejanía de dicho evento se calcula mentalmente de forma mucho más rápida si contamos con una escala, como es el caso del índice perimetral de cualquier indicación analógica.

Por contra, y también de forma coherente, las indicaciones del cronógrafo y del calendario se muestran de forma digital, mediante dos ventanas ubicadas en la zona superior e inferior de la esfera.

Al contrario que el tiempo real, estas indicaciones las consultamos mentalmente siempre de forma absoluta; con el cronógrafo queremos saber el tiempo exacto transcurrido y con el calendario una fecha concreta, algo que se capta mucho mejor con dígitos que con agujas, las cuales nos obligan a realizar operaciones mentales para llegar al dato que nos interesa.

Como ya habréis apreciado en las diversas imágenes que ilustran este artículo, podemos elegir entre tres opciones de color de esfera: negro, amarillo y naranja. La legibilidad nocturna es la misma para todos ellos, ya que los índices y agujas de las indicaciones analógicos están recubiertos con materia luminiscente, mientras que las digitales son LCD. Con luz diurna parece que el modelo con esfera negra es el que ofrece mayor contraste con sus agujas e índices analógicos.

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También desde el punto de vista estético, me parece que las agujas horaria y minutera son de un tamaño, especialmente un grosor, demasiado pequeño con referencia al resto de elementos de la esfera y del reloj en general. Esta desproporción es algo a priori raro en Breitling ya que esta marca cuida con mucho esmero estos detalles. Por ello, me inclino a pensar que el motivo del reducido tamaño de dichas agujas es funcional, otro aspecto al que Breitling da una especial importancia. Observando las imágenes, es evidente que en una determinada posición de las agujas, cuando se sobreponen a las ventanas digitales, irremediablemente interfieren en su lectura, por lo que deduzco que Breitling ha elegido cuidadosamente su grosor para que en ningún caso oculten totalmente el dígito con el que coinciden.

He tenido que reflexionar bastante tiempo sobre como plantear y abordar este artículo y muy especialmente el apartado del movimiento, ya que en este caso condiciona el esquema en su totalidad. Estamos ante un movimiento de cuarzo, lo cual ya se aparta de lo habitual, pero es algo que por si mismo no requiere alterar el esquema típico de nuestros test, ya que al igual que en un reloj analógico, pero a través de otros medios, su función es proporcionarnos la indicación de una serie de complicaciones/indicaciones. La duda surge por la característica más importante de este reloj que es su sistema de emisión de señales. ¿Forma este sistema parte del movimiento o es algo ajeno a él?.

Al final he concluido que debe abordarse como parte intrínseca de su movimiento, ya que al fin y al cabo no deja de ser una complicación/función adicional a las demás que nos proporciona este reloj. Además, los circuitos electrónicos que controlan la emisión de las antenas están integrados en el movimiento, el calibre Breitling SuperQuartz 76 termocompensado. Este calibre, que cuenta con el certificado COSC para movimientos de cuarzo, nos ofrece las indicaciones de 2º huso horario, 12h/24h, indicador de consumo de pila, cronógrafo de 1/100 de segundo, cuenta atrás y calendario multilingüe.

Las especificaciones de la baliza cumplen con el estándar COSPAS-SARSAT y la autonomía del emisor es igual o superior a 18 horas en un ambiente de -20ºC, incrementándose a 24 horas o más cuando la temperatura es de 20ºC.

El sistema internacional Cospas-Sarsat se basa en una red de satélites en órbita baja (LEOSAR) y satélites geostacionarios (GEOSAR), a los que se suman estaciones terrestres y centros de control y de coordinación. Su misión es transmitir alertas de emergencia y datos de localización precisos y fiables con el fin de que las autoridades de búsqueda y salvamento (Search And Rescue/SAR) puedan intervenir de forma rápida y eficaz. Desde su lanzamiento en 1985, el sistema Cospas-Sarsat ha permitido salvar más de 26.000 vidas.

El motivo de la inclusión de dos antenas en el Emergency II se debe a que e el año 2009 se estableció un cambio en el protocolo, que consta de las fases de alerta, localización y salvamento. Hasta dicha fecha se utilizaba la misma frecuencia, de 121,5 MHz, para las fases de alerta y localización, mientras que a partir de ella, se estableció que para reducir el número de falsas alertas la primera fase solo operaría a la frecuencia digital de 406 MHz. Para la fase de localización se sigue utilizando la frecuencia analógica de 121,5 MHz ya que se considera más eficaz. Por tanto, hoy en día, cualquier baliza operativa debe ser obligatoriamente bifrecuencia.

Por ello, si el primer Emergency ya era una proeza técnica, la implementación de dos antenas que operan por distintos métodos y a distintas frecuencias ha representado un auténtico desafío para Breitling.

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Como se observa en la imagen superior, la activación de la señal es sumamente sencilla. Basta con desenroscar el cabezal de la antena principal, situada a la derecha de la caja, y extenderla manualmente hasta su máxima longitud. Cuando se llega a este punto el cabezal se desprende automáticamente. Acto seguido debemos realizar la misma operación de extensión con la antena de la izquierda.

Esta operación de extensión de antenas provoca que ambas empiecen a emitir automáticamente, cada una a su frecuencia determinada. A partir de esta operación, los satélites nos detectarán a 406 MHz y avisarán a los servicios de rescate más cercanos que nos localizarán con la señal que emitimos a 121,5 MHz.

Pero para llegar a dicha funcionalidad Breitling ha debido solucionar la gran demanda energética que exige este sistema. Las prescripciones Cospas-Sarsat exigen que las balizas estén operativas en su emisión durante 24 horas, lo que se suma a las especificaciones del emisor bifrecuencia, que funciona de forma alternativa a potencias diferentes (30 mW para 121,5 MHz y 3,2 W para 406 MHz, es decir a una potencia más de 100 veces superior) y todo ello hay que incorporarlo dentro de un reloj de pulsera.

Dado que las pilas convencionales no son capaces de proporcionar tal cantidad de energía, Breitling ha decidido recurrir a una batería recargable, que se ha tenido que desarrollar expresamente para que se adapte al volumen del Emergency II. Para recargarla basta con posar el reloj horizontalmente en el cargador específico mediante los contactos que antes hemos visto en la carrura izquierda de su caja.

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Como ya he comentado anteriormente, pero que es importante remarcar, la operación de despliegue de antenas no debemos realizarla jamás, salvo que nos encontremos en una situación real de peligro. Ello conlleva un inconveniente ya que no nos permite comprobar el buen funcionamiento del sistema. Con su cargador específico, Breitling ha solucionado este problema ya que además de recargar la batería nos permite testear el buen funcionamiento del sistema.

En suma, estamos ante un reloj realmente particular y excepcional. Para el diseño de los elementos que lo componen y dada su finalidad casi exclusivamente profesional, los parámetros estéticos y dimensionales que en la mayoría de relojes son prioritarios, aquí pasan a un plano secundario. Lo más importante en el Emergency II es toda la carga tecnológica que comporta su interior y por supuesto la fiabilidad y robustez necesarias para los entornos hostiles en los que su portador actuará.

Como es evidente, el apartado de versatilidad se ve claramente afectado por estas necesidades ya que es casi absurdo utilizarlo para menesteres rutinarios, pero no se ha diseñado para ello, sino para salvar vidas, algo que quizás se habría producido en los recientes accidentes ocurridos en el Himalaya si alguno de los afectados hubiera contado con este Emergency II. Su precio ronda los 12.000 €, una cifra considerable en términos absolutos, pero casi nimia si tenemos en cuenta lo que nos puede aportar.

BALIZA:

Estándar aplicado COSPAS-SARSAT
Clasificación baliza C/S PLB Categoría 2
Frecuencias de emisión 121.5 MHz / 406.040 MHz
Potencias de emisión ≥ 30 mW @ 121.5 MHz / ≥ 3.2 W @ 406.040 MHz
Autonomía del emisor ≥ 18 horas a -20°C / ≥ 24 horas a +°20C
Temperatura de funcionamiento (baliza) –20°C a +55°C
Alimentación Baliza: 1 x Li-ion 4,2 V, 1,1 Ah / Reloj: 1 x óxido de plata 1,5 V
Masa del reloj-emisor 140 g (sin pulsera)

RELOJ

Mecanismo Calibre Breitling 76 oficialmente certificado cronómetro por el COSC, SuperQuartz™ termocompensado, indicación analógica y digital LCD 12h/24h, indicador de consumo de pila. Cronógrafo a 1/100 de segundo, cuenta atrás (timer), 2º huso horario, calendario multilingüe.
Caja titanio. Resistencia 5 bares. Cristal de zafiro abombado antirreflejos doble cara. Bisel giratorio bidireccional con rosa náutica.

Diámetro 51 mm.
Esferas negro Volcano, amarillo Cobra, naranja Intrepid.
Pulseras caucho Diver Pro III o titanio Professional.

Textos: Mark Bernardo/Enric Moliné

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